• Primer capítulo: Samadhi-Pada (la Superconsciencia). Cincuenta y un aforismos.
• Segundo capitulo: Sadhana-Pada (la práctica). Cincuenta y cinco aforismos.
• Tercer capitulo: Vibhuti-Pada (los poderes psíquicos). Cincuenta y seis aforismos.
• Cuarto capitulo: Kaivalya-Pada (la liberación). Treinta y cuatro aforismos.
El texto esta construido con una perfección admirable. Los versos siguen una secuencia lógica y clara dónde no parece faltar ni sobrar una sola palabra. En los capítulos segundo y tercero se expone la estructura técnica para alcanzar el estado de Yoga. Dicha estructura está compuesta por ocho grados o miembros que se conocen como el Ashtanga Yoga. El practicante debe perfeccionar cada uno de los ocho pasos para finalmente llegar a la liberación. Los ocho grados son:
1. Yama. Código social.
2. Niyama. Código personal.
3. Asana. Postura.
4. Pranayama. Control de la energía (prana). Regulación de la respiración.
5. Pratyahara. Aislamiento sensorial o interiorización.
6. Dharana. Concentración.
7. Dhyana. Meditación o contemplación.
8. Samadhi. Superconsciencia.
Yama. Código de conducta social.
Son cinco actitudes de conducta que armonizan la interrelación social del adepto:
a) Ahimsa: actitud de no-violencia hacia todos los seres y cosas.
b) Satya: decir y defender siempre la verdad pero no utilizarla para herir a otras personas.
c) Asteya: honradez y honestidad.
d) Brahmacharya: control de la energía sexual.
e) Aparigraha: no ambicionar ni atesorar.
Niyama. Código de conducta personal.
Comprende cinco actitudes que armonizan y purifican el mundo interno del adepto:
a) Sancha: limpieza interna y externa.
b) Santocha: cultivar una actitud de contento y satisfacción.
c) Tapas: austeridad.
d) Swadyaya: autoestudio.
e) Ishwara Pranidana: rendición o abandono a la voluntad divina.
Los códigos de yama y niyama están diseñados para disolver el conflicto o fricción entre las acciones externas y las actitudes internas. Yama y niyama armonizan todo el ámbito de la actividad humana. Una forma recta de actuar apacigua la mente. De la misma forma, la actitud interior armónica genera acciones positivas.