Quiropraxia
La quiropraxia es la ciencia que se ocupa principalmente de los desequilibrios del sistema estructural, teniendo en cuenta la relación de éste con otros
sistemas del organismo, como el bioquímico, el psicológico y el energético. La base de la quiropraxia sostiene que la columna vertebral es el centro de donde emanan los flujos nerviosos hacia el resto del cuerpo; al manipularla, se pueden prevenir o curar numerosas patologías.
El pionero de la quiropraxia fue el médico canadiense Daniel David Palmer, quien, a mediados del siglo XIX, se trasladó a Estados Unidos para estudiar diversos métodos de tratamiento. Tras años de investigaciones y de estudio de la columna vertebral y el sistema nervioso, llegó a la conclusión de que la subluxación vertebral ausencia de la movilidad normal entre dos o más vértebras era la causa de multitud de patologías. Palmer llegó a esta conclusión gracias a Harvey Lillard, el portero de raza negra aquejado de sordera y encargado de la limpieza de su consulta. Palmer sentía curiosidad por saber qué
le había causado la pérdida del sentido del oído, y Lillard le explicó que diecisiete años atrás había sentido un tirón en la espalda que le había producido una inflamación y la posterior pérdida de la capacidad de audición. Harvey Lillard había probado muchos tratamientos con diferentes especialistas, pero sin resultado. El doctor Palmer trató durante tres días la parte de la espalda de la que derivaba la sordera de Lillard; al tercer día, Harvey Lillard había solucionado su problema de sordera. Para comprender mejor qué relación guardaba la patología de Liliard con la subluxación vertebral, Palmer comenzó a estudiar más a fondo la columna y el sistema nervioso, investigando con la ayuda de diversos pacientes de su consulta. Ese estudio dio sus frutos y comenzaron a perfilarse las bases de lo que sería la quiropraxia. A lo largo de los años modificó algunos términos, pero los principios fundamentales siguen siendo sustancialmente los de entonces. En enero de 1898, Palmer abrió la primera escuela de quiropraxia.
Principios de la quiropraxia
Según Palmer, la columna vertebral es el emplazamiento superior de la fuerza vital y, por lo tanto, esta zona es el eje de la vida. El flujo nervioso y la misma corriente vital parten desde la médula espinal para dirigirse, a través de los nervios espinales, que actúan como cables conductores, a los distintos órganos del cuerpo. La tesis de la quiropraxia sostiene que, cuando un órgano deja de funcionar correctamente, es porque no le llegan ni el flujo nervioso ni la corriente vital. Entonces se debe localizar la parte de la columna vertebral de la que depende el órgano enfermo y manipular la zona raquídea correspondiente. Todos los órganos y partes del cuerpo se hallan en correspondencia con la columna vertebral; así pues, la manipulación vertebral ha de llevarse a cabo teniendo en cuenta dicha correspondencia. En la quiropraxia ha habido dos corrientes teóricas opuestas. Una, movimiento
minoritario conocido como HIQ (Hole In One), considera que todas las enfermedades proceden de la afectación del occipucio y del atlas. La otra, más extendida, afirma que es en la articulación sacroilíaca donde se sitúa la única causa de las perturbaciones patológicas. Actualmente, estas dos teorías están casi abandonadas, y la mayoría de los quiroprácticos modernos integran en su arte los conocimientos científicos vigentes.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico del quiropráctico no se realiza sin antes estudiar la movilidad de todas las vértebras y articulaciones del paciente, para así determinar las posibles fijaciones o sublimaciones existentes. Para ello, el paciente realiza una serie de pruebas y tests de movimiento. La quiropraxia también se apoya en la kinesiología para determinar si el problema que afecta al paciente es solamente estructural o, por el contrario, hay algún otro factor desencadenante, que puede ser de tipo bioquímico, psicoemocional o energético.
Conscientes de que uno de los aspectos que redunda en mayores beneficios para la salud del paciente es una adecuada alimentación, los médicos quiroprácticos no dudan en recomendar principios dietéticos saludables a sus pacientes. Además, el especialista tiene presentes otros métodos de diagnóstico convencionales, como radiografías, análisis, etc. Para realizar el tratamiento, el
quiropráctico emplea técnicas de manipulación sobre los segmentos vertebrales y las articulaciones afectadas, hasta conseguir la completa movilidad articular. La duración e intensidad del tratamiento dependen del grado de afección que presente el paciente, pero, por norma general, en las patologías de tipo crónico se realizan inicialmente una o dos sesiones a la semana; posteriormente, al evidenciarse una cierta mejoría, se hace una sesión cada siete o diez días. En los casos agudos se recomiendan varias visitas la primera semana, que se van reduciendo según evolucione el paciente.