Geoterapia

geoterapia arcilla

La geoterapia se vale de la arcilla y del barro para mejorar la salud en numerosas patologías. La arcilla, cuyo uso terapéutico se remonta a los albores de la humanidad, posee diversas propiedades, entre las cuales destacan su capacidad refrescante, antiinflamatoria y cicatrizante. Puede administrarse tanto por vía interna, oralmente, como por vía externa, mediante cataplasmas y compresas.
Todos los pueblos a lo largo de la historia han empleado las propiedades de la arcilla, la tierra y el barro (estas dos últimas, formas diferentes de esa misma compleja mezcla de sustancias químicas que es la arcilla), como remedio natural para numerosas dolencias. Antiguos documentos manifiestan que los médicos egipcios utilizaban arcilla por vía interna contra las inflamaciones y las úlceras; para tratar los dolores y
deformaciones reumáticas aplicaban los fangos calientes del Ni lo, y los embalsamadores utilizaban la arcilla para la momificación de los muertos. Y desde entonces hasta nuestros días, pese a las diferencias de método o teóricas, el elemento fundamental de la geoterapia, la concepción terapéutica de la arcilla, no ha dejado de acompañar al hombre. Hoy las propiedades terapéuticas de la arcilla han quedado demostradas de manera fehaciente. No sólo la emplean los naturópatas, sino que también la medicina alopática oficial la considera eficaz en ciertos tratamientos, especialmente en afecciones pulmonares, reumáticas y articulares.