Nagarjuna nació en el sur de la India en el siglo II d. de C. y se sabe muy poco de su vida, que desde luego debió de ser muy interesante.

Pertenecía a una familia de brahmanes y desde muy temprana edad fue instruido en los vedas, los rituales, las ciencias profanas y sagradas, la alquimia y las ciencias esotéricas.

En su juventud se convirtió al budismo e hizo los votos de monje. Se dedicó a la investigación y al estudio profundísimo de los textos sagrados del budismo, pero en su anhelo de seguir sondeando en la sabiduría budista, viajó hasta el Himalaya indio y en su inmensidad entró en contacto con un anciano sabio con el que estudió los suíras (escrituras) del budismo mahayana.

Se le atribuye el Prajnaparamita, una de las obras medulares del budismo mahayana. Fue también un especialista en tantra y en meditación y uno de los grandes expositores del sunyata o doctrina de la vacuidad.

Era considerado un gran metafísico, un filósofo, un alquimista, un sabio tántrico e incluso un mago. Se le atribuyen numerosas obras y tuvo gran influencia en el budismo chino y tibetano.