Una de las religiones de la India, con varios millones de devotos, es la de los sijs, que ha contado con diez gurús o maestros, el primero Gurú Nanak, que nació en Talvandi, Lahore, en 1469 y murió en Kartarpur, Punjab, en 1538.

Se le considera el fundador de esta religión. Llevó una vida común (casado, padre de dos hijos y de profesión intendente) hasta que en una ocasión fue arrebatado por el éxtasis místico y escuchó la palabra de Dios.

En 1499 comienza a viajar extensamente a fin de exhortar a la adoración de un único Dios y a abstenerse de los rituales. Inspirándose en enseñanzas de Kabir, preconizaba el amor por la Divinidad y abogaba por el sincretismo, o animaba a unificar creencias hindúes y musulmanas. Aconsejaba el abandono de toda tendencia idólatra y arremetía contra las rígidas prescripciones de la ortodoxia hindú.

Se opuso tanto a las ceremonias musulmanas como a las hindúes, y le parecían tan insuficientes los vedas como el Corán.

Propiciaba el sentimiento místico y devoto y compuso buen número de himnos religiosos que aún en la actualidad continúan inspirando la vida religiosa de los sijs.