Chuang-Tsé fue un filósofo genial y una persona bastante misteriosa, además de sagaz pensador, poeta, místico de gran altura y formidable propagador de las enseñanzas de Lao-Tsé.

No se conoce la fecha exacta de su nacimiento, pero debió de producirse entre el 350 y el 300 a. de C. en Mong (Honan). Al parecer este brillante filósofo y maestro taoísta fue intendente de un parque, y otros aseguran que llegó a ser ministro del príncipe de Wei. Estuvo casado, pero nunca se sintió ligado a nada ni a nadie y vestía de una manera muy descuidada. Alcanzó la iluminación espiritual en Tiao-Ling.

Dedicó muchos años a la contemplación y la meditación y tuvo una gran capacidad para debatir con otros filósofos e impactarlos con su humor y sus irracionales razonamientos.

Por encima de todo valoraba la verdadera sabiduría, que nada tiene que ver con el mero conocimiento y que sólo es obtenible cuando se superan los contrarios y se encuentra el equilibrio y la armonía, más allá de todo artificio.

En su día se retiró a la montaña de Nan-hua, donde le sobrevino la muerte.