Todos compartimos el deseo de tener salud, buenas relaciones con los demás y estabilidad económica. El más importante de estos tres factores es la salud, ya que de él dependen los otros dos. La macrobiótica nos ofrece un planteamiento omniabarcante orientado a mejorar y conservar la salud, que incluye áreas tan diversas como la dieta, el estilo de vida y la sabiduría tradicional. La dieta es el aspecto fundamental, y siguiendo una dieta macrobiótica podemos tener mucho más control sobre nuestra salud.
Para recuperar el equilibrio y la armonía corporal sin recurrir a medicinas ni tratamientos caros necesitamos algo que podamos poner en práctica por nosotros mismos. El primer paso de la macrobiótica es volver a los alimentos simples, tradicionales. Como seres humanos que somos, hemos evolucionado a lo largo de miles de años, y la dieta moderna puede suponer una dura prueba para nuestro sistema. (Nuestro sistema es bastante parecido a un vehículo a motor; si le hacemos el mantenimiento adecuado y usamos el combustible idóneo, funcionará suave y eficazmente.) El segundo paso —nuestro estilo de vida— consiste en volver a tomar contacto con las disciplinas básicas que nuestros antepasados practicaban instintivamente, como levantarse pronto, no comer antes de dormir, masticar mucho los alimentos y hacer ejercicio diariamente. El tercer paso consiste en reconocer y recordar la verdad universal enunciada por los antiguos maestros espirituales: en último término somos responsables de nuestra vida. Cuando aceptas que eres responsable de tu propia salud y practicas un estilo de vida que sustenta y motiva a tu cuerpo y a tu alma (alimentando tu sistema del modo adecuado para tus necesidades individuales), accedes a nuevos niveles de salud y vitalidad.
Los beneficios pueden ser enormes. A lo largo de los últimos veinte años he sido testigo de cambios extraordinarios, y no sólo en mi propia salud, sino en la de mis clientes, alumnos y asocia-dos. Entre los cambios se incluyen los siguientes:
• Más vigor.
• Más apetito por la vida.
• Una memoria más afilada.
• Mayor alerta.
• Estabilidad emocional.
• Flexibilidad física.
• Aumento de la sensibilidad.
• Recuperación de la intuición.
• Una nueva conciencia espiritual.
• Una mayor sensación de libertad.
• Recuperación más rápida de las enfermedades.
• Prevención de enfermedades.
• Fortalecimiento del sistema inmunológico.
• Conducta más adaptativa.
Estos sólo son algunos de los beneficios logrados por miles de personas siguiendo el camino de la macrobiótica, y es importante y alentador recordar que ¡lo consiguieron por sí mismos! A diferencia de otros enfoques de la sanación, donde otras personas hacen el trabajo por ti, aquí eres tú quien toma las riendas, y esto en sí mismo es satisfactorio y educativo.