Mucha gente se interesa inicialmente por la macrobiótica porque quiere mejorar su salud. En el plazo de un par de meses la mayoría de ellos notan que ha aumentado su nivel de energía y vitalidad y que son mucho más sensibles a las necesidades de su cuerpo. Sin embargo, es importante entender el verdadero significado de la salud. Los siete niveles (o aspectos) de la salud que vamos a ver a continuación fueron definidos originalmente por George Ohsawa y posteriormente refinados por su alumno y socio Michio Kushi.
Los cuatro primeros niveles son relativamente fáciles de alcanzar y pueden conseguirse en un plazo de treinta días. Alcanzar los tres últimos niveles requiere más tiempo —para algunos unos pocos meses, para otros uno o dos años—, pues se ha de esperar a que el cambio de alimentación tenga un efecto biológico que cambie la sangre y esto, a su vez, tenga impacto en nuestro sistema nervioso y en nuestra consciencia.
No sentirse cansado
La fatiga puede deberse a muchas causas. Las más comunes son transitorias, como el exceso de comida o de sueño, no hacer suficiente ejercicio o la tensión física y mental. Esta tendencia a estar fatigados puede invertirse fácilmente en un par de días revisando nuestra forma de comer, dormir, hacer ejercicio y resolver las tensiones.
El cansancio general al que me estoy refiriendo tiene una cualidad muy diferente de cuando hemos estado trabajando muy duro o haciendo ejercicio y «merecemos» estar cansados. Todos hemos experimentado este cansancio merecido: después de todo un día de ejercicio y abundante aire fresco, nos dormimos en cuanto nuestra cabeza toca la almohada.
Sin embargo, la fatiga general está presente de manera mucho más constante, y si no hacemos nada por remediarla, pronto se convierte en fatiga crónica, afectando a nuestra manera de pensar, a nuestro rendimiento laboral y a nuestros intereses en la vida en general. Muchas personas parecen esperar que van a estar cansadas y, por tanto, limitan su capacidad de disfrutar de la vida y de divertirse. ¿Cuántos de nosotros hemos recibido el lunes una invitación para ir a una fiesta el viernes por la noche y la hemos rechazado pensando que estaremos demasiado «cansados»?
Si nuestro cansancio se hace crónico, esa falta de energía preside todas nuestras acciones, poniendo en marcha un círculo vicioso. Cocinamos de manera cansina y falta de entusiasmo, nuestra creatividad está bajo mínimos, nuestro deseo de relaciones sociales se reduce, y así sucesivamente.
Este primer nivel del cansancio es el más fácil de invertir usando la macrobiótica. Como los alimentos son más fáciles de digerir, las personas comentan que se sienten más ligeras y entusiastas. Un aspecto importante a tener en cuenta es que el cansancio suele estar provocado por nuestra mente: cuando tomamos una iniciativa para mejorar nuestra salud, recuperamos inevitablemente nuestro nivel habitual de entusiasmo.
Buen apetito
¡Debes haber notado que las personas más hambrientas de nuestra sociedad son los niños! Además de pedir constantemente comida y tentempiés, tienen una curiosidad inagotable (otra faceta del apetito que es vital para nuestra salud). Si el cansancio crónico no se invierte rápidamente, sin duda acabará afectando a nuestro apetito o a la curiosidad que sentimos por los demás y por el mundo que nos rodea, a nuestra creatividad y a los deseos y sueños que deseamos realizar. Todos hemos conocido a ancianos fascinantes que disfrutan de una salud excelente; en mi opinión, esto se debe fundamentalmente a su buen apetito. Tienen curiosidad por saber más cosas del mundo en que vivimos, se apuntan a clases nocturnas, aprenden a navegar por internet, leen, tienen relaciones sociales y les gusta estar al día de las novedades.
Naturalmente, si comemos demasiado, nos quedamos saturados y perdemos el apetito. De ahí que una de las recomendaciones de la macrobiótica es comer solamente hasta el 80 por 100 de nuestra capacidad y evitar totalmente la comida si no tenemos hambre.