Cuando empiezas a practicar la macrobiótica, es conveniente que conozcas las etapas de cambio por las que vas a pasar. Desde un punto de vista puramente biológico, las células de nuestro cuerpo están es un estado de constante renovación. Cuando empiezas a alimentarte con alimentos de más calidad, la regeneración se produce de manera natural. Y cualquier cambio, sea social, emocional o biológico, sin duda, producirá cierto revuelo en este proceso. Tanto si eres macrobiótico como si no, el conocimiento de estas tres etapas o estadios por los que pasa la sangre ayuda a explicar por qué tienes que ser más preciso y disciplinado cuando empiezas la práctica, y podrás permitirte ser más flexible y tolerante en el futuro.
El cambio fundamental se produce en la sangre misma. Hablando en general, la sangre puede subdividirse en tres componentes. En primer lugar, nuestra sangre se compone de plasma, que supone el 50 por 100 de su volumen; el plasma se renueva cada diez días. En segundo lugar, aproximadamente un 25 por 100 del volumen de nuestra sangre está formado por los glóbulos rojos que, por término medio, se renuevan cada treinta o cuarenta días. En tercer lugar, el 25 por 100 restante de nuestra sangre está compuesto por diversos tipos de glóbulos blancos que pueden tardar entre dos y cuatro meses en renovarse, llegando en ocasiones hasta los ocho meses. Por tanto, tardamos por término medio ocho meses en renovar completamente nuestra sangre. Llegados a este punto será útil que reflexiones sobre qué has comido entre los últimos diez y cuarenta días, e incluso durante los últimos ocho meses, ya que es el alimento del que se está produciendo tu sangre actualmente.
Primera etapa: la renovación del plasma
Como en cualquier nuevo proyecto que elijas emprender, los primeros minutos, horas y días siempre son los más complicados. Los primeros diez días estás renovando el 50 por 100 de tu sangre, por eso es importante empezar con una base firme. A estas alturas del proceso tienes que ser muy preciso y disciplinado. Por otra parte, has de recordar que en esta fase de tu práctica macrobiótica es cuando menos sabes y más tienes que aprender. Esta es una paradoja frustrante. Por eso, los primeros diez días debes practicar con precisión y no permitirte tomar los alimentos que tomabas antes y que deseas eliminar de tu dieta. Comer el 90 por 100 de alimentos macrobióticos pero seguir tomando leche con el té y una barra de chocolate al día es distracción suficiente como para que la «vieja» sangre (plasma) siga siendo muy parecida.
A pesar del desafío que ello supone, merece la pena que durante esos primeros diez días mantengas tu resolución, teniendo claro tu propósito y siguiendo cualquier consejo o receta con toda la precisión posible. Procura evitar la tentación de salir de la ruta marcada durante esta fase inicial.
Segunda etapa: los glóbulos rojos
Los primeros diez días, sin duda, exigirán que hagas algún reajuste, ya que el cuerpo anhela volver a tomar el antiguo combustible y probablemente echarás de menos los alimentos que tienen un sabor y una textura familiares. Después de eso, el ritmo de cambio empezará a ralentizarse. Durante esta segunda etapa, que dura aproximadamente treinta días, todos los glóbulos rojos de la sangre se renovarán en función de los alimentos que estás tomando actualmente.
Los dos primeros estadios requieren un periodo de aproximadamente cuarenta días. Resulta interesante señalar que muchas de las religiones tradicionales prescriben cuarenta días de ayuno, oración, meditación y reflexión. Al final del periodo de cuarenta días, el 75 por 100 de tu sangre habrá quedado renovada, proporcionando a tu salud una firme base biológica y al mismo tiempo permitiendo que se produzca una limpieza que va más allá de la sangre.
Durante los treinta días de la segunda etapa es más probable sentir los efectos de una descarga anormal o violenta. Es bastante habitual sufrir dolores de cabeza, fiebre, alteraciones digestivas, antojos, sudores nocturnos, momentos de depresión y desaliento, irritabilidad y posiblemente sensaciones de letargo (ya que tu cuerpo necesita dormir más cuando emprende un cambio interno profundo).
Muchas gente abandona su práctica de la macrobiótica durante estos primeros treinta-cuarenta días. Si tuvieran un poco más de fe en el proceso y permitieran que se produjera la descarga, podrían beneficiarse enormemente del trabajo profundo que se está haciendo. Durante esta fase es fundamental tener fe en el objetivo que tratas de conseguir y tener paciencia para ir superando los altibajos físicos y emocionales que todos experimentamos.
Tercera etapa: glóbulos blancos
Durante la tercera fase de cambio, puedes relajarte un poco y navegar en «piloto automático». A estas alturas ya dominarás las bases de la macrobiótica y habrás dejado atrás los estadios más violentos de descarga anormal. Cuanto más actividad física realices durante la segunda etapa, más rápidamente ocurrirá la eliminación y más rápidamente la resolverás.
En la tercera etapa los cambios se producen mucho más des-Pacio. Ahora, el 75 por 100 de tu sangre ha sido fabricada en base a los nuevos alimentos macrobióticos y puedes permitirte un poco más de relajación; puedes empezar a incorporar más variedad a tus recetas, tal vez añadiendo alguna especia o tomates, o puedes comer una patata de vez en cuando si lo deseas. En este estadio sigue siendo vital recordar que tu sangre aún no está totalmente fabricada con alimentos macrobióticos. Por tanto, no deberías tomar alimentos extremadamente Yin o Yang, como azúcar, productos lácteos o carnes. Es mucho mejor que esperes ocho meses, hasta que el 100 por 100 de tu sangre esté elaborada a partir de alimentos macrobióticos antes de probar los alimentos que estabas acostumbrado a comer. Entonces podrás sentir realmente cuál es su efecto y al mismo tiempo serás capaz de eliminarlos y descargarlos rápidamente.