Cuando se comienza a aprender macrobiótica, la gente suele preguntarse qué tipo de cocina debería usar. Teniendo en cuenta que actualmente podemos elegir entre las cocinas de gas, las eléctricas y los hornos microondas, la mejor fuente de calor para la dieta macrobiótica es la llama de gas. Nos gusta particularmente el gas en bombonas, ya que la llama es mucho más suave que la del gas ciudad, más intensa y difícil de controlar.
La razón por la que preferimos el gas es que tiene una llama visible (a diferencia de las placas eléctricas y hornos microondas) que no es muy distinta de la llama usada por nuestros antepasados para preparar la comida. Una buena pregunta que nos podemos plantear es: «¿Qué representa la llama?» Y la respuesta es: nuestra evolución humana. El descubrimiento del fuego fue el punte crucial de la historia de la humanidad porque nos dio la posibilidad de cocinar, lo que a su vez nos llevó a practicar la agricultura, a comunicarnos y a crear lo que llamamos «civilización».
La llama es un microcosmos de la gran fuente de calor que noí alimenta a todos: el Sol. La llama, a diferencia del fuego eléctrico o del horno microondas, es fuente de vida. Es como elegir entre asistir a un concierto de Beethoven en directo u oírlo por la radio. En esencia, las ondas sonoras que golpean tu tímpano son las mismas, pero el alma y la experiencia del acontecimiento son totalmente diferentes.
En cuanto al uso del microondas, considero que actualmente está en una fase puramente experimental. Tenemos muy poca experiencia con esta forma de cocinar. El horno microondas cocina de dentro hacia fuera —exactamente lo contrario de lo que hemos hecho durante miles de años—, de modo que el proceso de cocción hace que los alimentos sean más Yin en lugar de más Yang. Además, aún no lo sabemos todo sobre la energía microondas y su efecto sobre nuestros alimentos y nuestra salud.
Sabemos que la exposición a la energía microondas puede ser peligrosa, y que la energía electromagnética directa, tal como se usa en las telecomunicaciones y en un horno, puede quemar. En 1992, la Junta Nacional de Protección Radiológica analizó pruebas que trataban de vincular los campos electromagnéticos con el riesgo de cáncer. Su conclusión fue que hay que seguir investigando, ya que no se pudo determinar que los campos electromagnéticos no tienen un efecto fisiológico en las células o que no producen efectos potencialmente carcinógenos.
Sin embargo, se considera que los hornos microondas que usamos son seguros y que no nos exponen a su radiación electromagnética. Pero, ¿hasta qué punto son seguros? Ocurre lo mismo que con los teléfonos móviles; aún es demasiado pronto como para conocer su efecto a largo plazo. El jurado sigue deliberando. Nuestro consejo consejo sería no usar el microondas.
Aparte de la elección de la fuente de calor, recuerda que es en tu cocina donde se crean, además del alimento que comes, tu sangre, tu salud y tu vitalidad. Por tanto, es importante que tu cocina sea un sueño de salud hecho realidad. Siempre sugiero que al empezar con la macrobiótica se limpie la cocina a fondo, retirando todos los productos que ya no vas a usar y creando un entorno pacífico y agradable en el que trabajar.
Desde una perspectiva Feng Shui, es conveniente situarse en la cocina de modo que se pueda ver la puerta de entrada mientras se prepara la comida y se hacen los trabajos. Esto nos da una sensación de tranquilidad y nos asegura que nadie vendrá por atrás para darnos un susto. Además, debes situarte de modo que evites «el tráfico directo» que atraviesa la cocina. Muchas cocinas modernas tienen una puerta que da directamente al jardín, y esto puede hacer que otros miembros de la familia te alteren y distraigan constantemente.
Es mejor evitar poner la cocina debajo de una lámpara de techo o cerca de una ventana. El Ki del alimento puede disiparse como el humo que sube por la chimenea.
Cuando limpies a fondo la cocina, presta especial atención al «armario debajo del fregadero». En ese lugar suelen guardarse y acumularse una serie de insecticidas tóxicos destinados a matar las hormigas, las moscas y avispas; también suele haber desatascado-res que contienen todo tipo de mortíferos productos químicos. Como tu cocina debe ser un remanso de paz y la fuente de tu futura salud, incluso el humilde «armario debajo del fregadero» debería reflejar este espíritu.