Comer alimentos naturales, preparados según principios naturales, es indudablemente muy importante para nuestra salud. Pero lo que realmente necesitamos es quemar este «combustible» de una manera productiva. Sirve de muy poco quedarse sentado en casa o en la oficina, comiendo deliciosas comidas macrobióticas pero sin practicar actividades físicas, sin tener el entorno limpio, sin practicar la autorreflexión o sin contacto con el mundo natural. No obstante, si combinas un «estilo de vida macrobiótico» con una alimentación macrobiótica bien preparada, probablemente experimentarás una mejora mucho más rápida y marcada de tu nivel de vitalidad.
Practicando las actividades descritas en este capítulo acelerarás la eliminación de tus toxinas corporales. Aunque te limites a comer alimentos macrobióticos sin hacer ningún esfuerzo adicional, el cambio acabará produciéndose inevitablemente, aunque más despacio, y tal vez pierdas la paciencia. Por otra parte, si cambias de estilo de vida además de tomar comida macrobiótica de calidad, puede producirse un cambio drástico en tu nivel de salud y bienestar.
Ninguna de las ideas que presentamos aquí son novedosas o únicas, son simple sabiduría tradicional. Si tuvieras la oportunidad de consultar a tu tatarabuela de los cambios que debes introducir en tu dieta y estilo de vida, seguramente ella te haría muchas de las sugerencias que se presentan a continuación. En ausencia de tu tatarabuela, basta con que recuerdes y observes los hábitos de una persona mayor de tu familia o comunidad. Puede que no haya tomado comidas macrobióticas, pero seguramente habrá seguido muchas de las instrucciones siguientes.
Masticar bien
Masticar bien el alimento ayuda mucho a digerirlo. Esto es especialmente cierto en una dieta rica en hidratos de carbono (en el caso de los macrobióticos, esto hace referencia al consumo de cereales integrales y sus derivados). La carne y otros derivados animales no requieren tanta saliva porque su digestión depende de los ácidos más fuertes de la parte inferior del tubo digestivo. Por eso los perros y otros carnívoros se limitan a engullir la comida sabiendo que su sistema digestivo se ocupará de procesarla. Pero éste no es el caso en una dieta con un alto contenido en hidratos de carbono.
A nivel sensorial, los cereales saben más dulce y son más deliciosos cuanto más los mastiques. Esto es muy distinto de masticar el mismo bocado de carne varios minutos, que empieza a saber peor. En el caso ideal, deberías masticar cada bocado hasta treinta veces. Puede que al principio esto te parezca exigente. Sin embargo, con el tiempo y un poco de práctica, empezarás a preguntarte si disfrutabas de tus alimentos cuando sólo masticabas los bocados de cinco a diez veces. Mastica lentamente y es* pera hasta que la comida se haya disuelto y licuado en tu boca antes de tragarla.
Mientras comes es importante que evites distracciones. Nuestra cultura contemporánea hace que nos sea muy difícil encontrar tiempo para masticar lenta y tranquilamente, sin dejarnos distraer por el teléfono o la televisión. Cuando nuestra mente se distrae mientras comemos, es más probable que los diversos órganos que participan en el proceso digestivo (hígado, vesícula biliar, estómago, páncreas e intestino delgado) se tensen y se vuelvan más Yang, con lo que serán menos eficaces en su función digestiva. Esto puede hacer que te sientas incómodo, irritable e hinchado.
Procura evitar comer de pie o caminando, y no comas mientras asistes a comidas de negocios o mientras hablas por teléfono. También sería aconsejable evitar ver la televisión, leer, escribir o intentar resolver un crucigrama. Ciertamente el peor escenario posible sería comer en medio de una agria discusión. En el caso ideal, se debe comer con tranquilidad y lentitud, aprovechando la oportunidad de saborear lo que estás comiendo y de reflexionar so bre cómo ha sido preparado. Esto también ayuda a apreciar más a la persona que preparó la comida.
Creo que todos podemos beneficiarnos de «masticar bien» en todos los aspectos de la vida. Es como leer la letra pequeña de un documento legal. Cuando hacemos algo con prisas, normalmente no lo apreciamos mucho y los beneficios que nos reporta suelen ser superficiales. Nuestro estilo de vida contemporáneo nos exige cada vez más velocidad y agilidad mental, y obligamos a nuestros cuerpos a mantener ese ritmo. En cualquier caso, masticar bien en todas las áreas de nuestra vida hace que nos beneficiemos de una nueva sensación de armonía y estabilidad.
Además, el hecho de masticar algo bien te permite absorber y propagar la información más eficazmente, lo que a su vez te ayuda a decidir qué necesitas y qué puedes descartar. El mismo principio puede aplicarse a este libro: incorporarás algunas de sus ideas inmediatamente, mientras que otras tendrás que masticarlas y reflexionarlas más tiempo. A continuación las integrarás en tu estilo de vida o las rechazarás por considerarlas inadecuadas para ti.